Foto de chica recogiendo en una bolsa los excrementos de su perro.

1. Modificar de las ordenanzas actuales que tiene el ayuntamiento en materia de protección animal.

Para poder desarrollar este proyecto en un municipio, se han de seguir unas acciones que amparen su desarrollo dentro de un marco legal y para ello, al igual que en su momento se hizo con el microchip, se ha de modificar la ordenanza Municipal de Tenencia de Animales de Compañía que tenga cada municipio, esta pequeña modificación nos va a permitir implantar en censo canino municipal.

2. Creación de la base genética a través de los veterinarios y el laboratorio.

Una vez aprobada la Ordenanza y transcurridos los plazos legales para su modificación, aprobación y entrada en vigor, todos los propietarios de los perros de la localidad estarán obligados a identificar su perro con una huella genética, para ello deberán pasar por el veterinario donde se les extrae una muestra biológica y se incorporen los datos en el software IGECAN.

El plazo estimado para este punto depende en función del número de caninos de la población.

3. Formación completa.

  • Campaña de comunicación.
  • Reuniones con las clínicas veterinarios del municipio.
  • Formación de nuestro software y sistemas de calidad, sobre todo en los procesos de custodia.
  • Formación del personal del ayuntamiento (técnicos de salud, policías,…)
  • Toma de muestras biológica en clínicas veterinarias.

4. Extracción del ADN de las muestras obtenidas e identificación de responsable de la infracción.

En esta fase, los excrementos que los incívicos abandonen en la vía pública, serán recolectados por el personal autorizado por el ayuntamiento y enviados al laboratorio para determinar a qué canino pertenece, lo que permite proceder contra su propietario según marque la Ordenanza aprobada por el consistorio.